Un estudio revela el impacto de los genes en el envejecimiento de la retina y su conexión con la salud cerebral.
Descubrir cómo envejece la retina: la clave para proteger. nuestro cerebro y nuestra visión.
El paso del tiempo es el mayor enemigo de la salud de nuestra retina y cerebro, ya que la edad es el principal factor de riesgo para su degeneración. Estos dos órganos, estrechamente relacionados, comparten características biológicas que hacen que entender el envejecimiento de la retina pueda ayudarnos a descifrar qué ocurre en el cerebro. Sin embargo, aunque sabemos que los genes juegan un papel crucial en el desarrollo de enfermedades retinianas asociadas a la edad, la mayoría de los estudios no han considerado suficientemente la diversidad genética de las personas. Por eso, explorar cómo envejece la retina en distintos perfiles genéticos no solo nos permitirá comprender mejor estos procesos, sino también abrir nuevas puertas para tratar enfermedades degenerativas que afectan tanto a la visión como al cerebro, ofreciendo esperanza a millones de personas en el mundo.
Investigadores del JAX (Jackson Laboratory) utilizaron ratones con nueve perfiles genéticos distintos para identificar los factores que influyen en el envejecimiento ocular, abriendo el camino hacia diagnósticos basados en el ojo para enfermedades neurodegenerativas.
Los cambios en la visión son una parte inevitable del envejecimiento, pero ¿por qué algunas personas son más susceptibles a enfermedades oculares relacionadas con la edad y por qué otras experimentan un deterioro más severo?
Una nueva investigación del Laboratorio Jackson (JAX) revela que la genética juega un papel clave en cómo envejecen nuestros ojos, ya que distintos perfiles genéticos influyen de manera única en el envejecimiento de la retina.
El estudio, publicado en Molecular Neurodegeneration, analizó los cambios relacionados con la edad en los genes y proteínas de la retina de nueve cepas de ratones, simulando la variabilidad genética que se encuentra en los humanos. Aunque todos los ratones mostraron signos esperados de envejecimiento, la gravedad y la naturaleza de estos cambios variaron significativamente entre las nueve cepas.
UN ENFOQUE MÁS PRECISO PARA ESTUDIAR EL ENVEJECIMIENTO OCULAR
Tradicionalmente, los estudios sobre el envejecimiento y las enfermedades de la retina se han basado en una sola cepa de ratones genéticamente idénticos, lo que limita la capacidad de los investigadores para comprender el papel de la variación genética. “El desafío al estudiar enfermedades oculares relacionadas con la edad es que el envejecimiento es heterogéneo”, explicó Gareth Howell, profesor y titular de la Cátedra Diana Davis Spencer para la Investigación del Glaucoma en JAX, quien dirigió el estudio. “Observar cómo envejece una sola cepa de ratones podría no ser relevante para todos los ratones, ni para los humanos. Para superar las limitaciones de estudios anteriores, queríamos entender cómo el contexto genético influye en el envejecimiento de la retina”.
En su trabajo, Howell y su equipo utilizaron nueve cepas de ratones con diferentes antecedentes genéticos, diseñados para reflejar mejor la variabilidad humana, generando datos sobre los cambios genéticos y moleculares relacionados con la edad en ratones jóvenes y viejos. Con su conjunto de datos ahora disponible públicamente, Howell y su equipo esperan que sus hallazgos ayuden a otros científicos que estudian el envejecimiento y la pérdida de visión, un trabajo que también podría mejorar la utilidad del ojo como ventana al cerebro para predecir el deterioro neurológico.
ANÁLISIS GENÉTICOS Y DE PROTEÍNAS PREDICEN ENFERMEDADES OCULARES.
Uno de los descubrimientos más significativos del estudio fue la identificación de dos cepas de ratones que se asemejan mucho a las enfermedades retinianas humanas. Mediante exámenes oculares similares a los que se realizan en una consulta de optometría, los investigadores descubrieron que la cepa Watkins Star Line B (WSB) desarrolló características de degeneración macular relacionada con la edad y retinosis pigmentaria, una forma rara de ceguera hereditaria, mientras que la cepa New Zealand Obese (NZO), conocida por su obesidad severa y diabetes, desarrolló retinopatía diabética. Además, los análisis de genes y proteínas en ambas cepas predijeron que desarrollarían enfermedades oculares comunes relacionadas con la edad.
“Fue alentador ver que los datos moleculares que generamos predijeron anomalías específicas en las células retinianas de estas dos cepas”, dijo Olivia Marola, asociada posdoctoral en JAX y coautora principal del estudio. “Cuando observamos cambios únicos en las células ganglionares de la retina de la cepa NZO a nivel molecular, efectivamente, también vimos cambios funcionales drásticos en esas células”.
Estos modelos permitirán a los investigadores estudiar cómo progresan estas enfermedades y explorar posibles tratamientos, explicó Michael MacLean, asociado posdoctoral y coautor principal del trabajo. También podría ayudar a otros científicos a elegir qué modelos de ratones usar en sus propios estudios relacionados con el envejecimiento o realizar investigaciones adicionales para identificar genes individuales asociados con el envejecimiento acelerado del ojo y enfermedades como cataratas, glaucoma, degeneración macular y retinopatía diabética.
LA RETINA COMO BIOMARCADOR PARA EL ALZHEIMER.
Más allá de la investigación en visión, este estudio podría tener implicaciones más amplias para las enfermedades neurodegenerativas. Dado que la retina es una extensión directa del cerebro, comprender cómo envejece podría proporcionar pistas sobre condiciones como el Alzheimer y otras formas de demencia.
“El ojo es un órgano crucial, y esta investigación llena un vacío importante en nuestra comprensión del envejecimiento”, dijo Howell. “Pero, más allá de eso, el ojo es una ventana al cerebro. Al entender cómo envejece un ojo sano, podríamos avanzar hacia nuevas formas de usar los ojos para determinar el riesgo de las personas de desarrollar enfermedades como el Alzheimer”.
Fuente: Asociación Mácula Retina.